Una mujer acostumbrada a controlar todo
Marga Vilanova es uno de los personajes más complejos de Expediente Serotonina porque su historia no comienza directamente con un crimen. Antes de convertirse en una pieza fundamental de la investigación, conocemos su vida profesional, su posición dentro de una gran empresa y la manera en que ejerce su poder.
Es directora general y dirige a sus empleados mediante una combinación de exigencia, miedo y control. Las decisiones importantes pasan por ella y quienes trabajan a su alrededor saben perfectamente lo peligroso que puede ser enfrentarse a sus decisiones.
Pero su posición no es tan segura como parece. Los problemas económicos de la empresa y las decisiones tomadas desde Londres amenazan su futuro profesional. Cuando descubre que puede perder su puesto y buena parte de lo que ha construido, comienza a actuar para protegerse.
Es ahí donde aparece otra faceta de Marga. No es una persona que espere a que otros decidan su destino. Busca información, utiliza sus contactos y recurre a Ricard Riubrugent, su abogado, para intentar anticiparse a sus enemigos.
Del mundo empresarial a la investigación criminal
La historia de Marga termina conectándose con la investigación de los Mossos y con otros personajes de la novela. Su relación con Fede, las circunstancias que rodean su muerte y su conexión con determinados negocios y personas hacen que Albertí y Melvin quieran saber mucho más sobre ella.
Melvin, especialmente, queda fascinado.
No la considera simplemente una sospechosa. Para él es un perfil excepcional que puede ayudarle a entender mejor el origen de determinados comportamientos. Quiere saber qué la ha llevado a convertirse en la persona que es.
Mientras tanto, la investigación va incorporando otras historias. Alexander aparece relacionado con la muerte de sus padres; Nández conduce a los investigadores hacia otra trama; los hermanos Umbert quedan bajo sospecha y finalmente aparece también la investigación sobre Carlos, Bruno y Jacobo.
El resultado es una novela donde el crimen no pertenece a un único ambiente social.
Hay personas con poder económico, personas relacionadas con negocios, individuos que actúan desde posiciones de vulnerabilidad y personajes que utilizan su posición privilegiada para perjudicar a otros.
La violencia cambia de forma según quién la ejerza y qué pretende conseguir.
Cuando el poder deja de proteger
Una de las cuestiones que atraviesan la novela es precisamente la relación entre poder y vulnerabilidad.
Marga está acostumbrada a controlar a los demás, pero también descubre que puede ser controlada por estructuras superiores a ella. Los empleados temen perder su puesto, ella teme perder su empresa y sus superiores también responden ante otras personas.
Algo parecido ocurre en las investigaciones criminales. Algunos personajes creen que su posición, su dinero o sus contactos pueden mantenerlos a salvo, pero la investigación termina acercándose a ellos.
La aparición de los hermanos Umbert y la posterior detención de Carlos, Bruno y Jacobo amplían todavía más esta cuestión. No todos los criminales de la novela se comportan igual ni tienen las mismas motivaciones, pero varios comparten la idea de que pueden actuar sin consecuencias.
El trabajo de Albertí consiste precisamente en demostrar lo contrario.
Y mientras la investigación avanza, Melvin intenta encontrar una explicación psicológica y científica que permita entender a todos esos personajes.
El resultado es una novela donde poder, dinero, violencia y responsabilidad terminan mezclándose hasta hacer difícil separar el crimen de las circunstancias que lo rodean.
Marga representa mejor que nadie esa contradicción. Puede ser víctima y verdugo en diferentes momentos, puede sentirse amenazada y al mismo tiempo ser una amenaza para otros.
Por eso su relación con Melvin resulta tan importante hasta el final. Él cree haber conseguido comprenderla, pero ella se encarga de recordarle que una persona no cabe fácilmente dentro de una teoría.


