Hay novelas que empiezan con una misión y otras que necesitan primero explicar quién es la persona que va a enfrentarse a ella. Laura la soldado pertenece bastante a las segundas. Antes de entrar de lleno en el espionaje, la novela nos presenta a Laura, una joven de Logroño cuya vida ha estado marcada por experiencias que terminarán influyendo en la mujer que se convierte en adulta.
Laura tiene una personalidad muy definida: es insegura, impulsiva, reflexiva y, al mismo tiempo, tremendamente decidida cuando toma una decisión. Su llegada a la Legión supone un punto de inflexión y los años que pasa allí terminan formando una parte esencial de su identidad. El ejército no solo le proporciona preparación y experiencia, sino también algunas de las relaciones más importantes de su vida.
Después de una década en la Legión, Laura da el salto al Centro Nacional de Inteligencia. Sobre el papel, podría parecer que está cambiando las operaciones especiales por una vida mucho más tranquila. Pero la novela deja claro bastante pronto que Laura no es precisamente una persona hecha para quedarse sentada mirando papeles.
Una investigación relacionada con un antiguo cargamento de oro desaparecido durante la Guerra Civil española pone en marcha la trama principal. Lo interesante es que la novela no utiliza este elemento únicamente como un misterio histórico, sino como la puerta de entrada a una historia mucho más amplia en la que aparecen espionaje, dinero, intereses ocultos y corrupción.
El pasado y el presente van conectándose poco a poco y Laura tiene que utilizar tanto sus conocimientos adquiridos en la Legión como su capacidad para analizar las situaciones que tiene delante. Además, no está sola. Los antiguos compañeros con los que compartió años de formación y experiencias tienen un peso importante en la historia y aportan una dinámica muy particular al grupo.
Uno de los aspectos que más personalidad da a la novela es precisamente esa relación entre los personajes. No estamos ante una protagonista aislada que resuelve todo por sí misma. La confianza entre antiguos compañeros de armas es una de las bases de la historia, y sus conversaciones y diferentes maneras de entender las situaciones ayudan a construir el grupo.
También resulta interesante que Laura no sea presentada como una heroína perfecta. Tiene dudas, inseguridades y contradicciones. Piensa mucho sobre sus decisiones y sobre cuestiones relacionadas con el poder, la política, la justicia o la sociedad. Eso hace que el personaje tenga una dimensión más personal que la que podríamos esperar de un thriller militar.
La novela combina además diferentes registros. Hay investigación, momentos de acción, escenas más centradas en las relaciones entre los personajes y una parte histórica que sirve como punto de partida para el misterio del oro.
Es una historia que quiere avanzar constantemente, pero que también dedica espacio a explicar cómo se han formado sus protagonistas y qué tipo de personas son.
Y eso es importante porque Laura la soldado no pretende ser solamente una novela de operaciones especiales. Es también la historia de una mujer que ha pasado buena parte de su vida dentro de un mundo muy concreto y que intenta descubrir qué hay al otro lado.
Como primera parte, además, deja claro que la historia de Laura todavía tiene recorrido. El lector termina con la sensación de que esto no ha hecho más que empezar y de que todavía quedan preguntas por responder.
Para quienes disfrutan de los thrillers de espionaje con componente militar, investigaciones históricas y protagonistas que no se limitan a cumplir el papel de héroe tradicional, Laura la soldado propone una combinación bastante particular.


